Señor, Padre bueno: Se que todas tus expresiones de Amor son un milagro y que el universo está lleno de tus milagros, pero es tan pobre mi visión que no encuentro el milagro en esta crisis. Quiero encontrar mi fe para pedirte lo que pienso que quiero, pero ayúdame a pedir lo que necesito, lo que mi corazón desea descubrir. Tu milagro.

Sabes Señor, cuando hablo no me detengo a mirar que tu siempre respondes a mi petición, a mis palabras. Descuido mis palabras y maldigo, juzgo, separo, injurio, denigro, agredo, ofendo, pongo en deuda… Hablo si pensar que puedo deprimir en lugar de animar, devaluar en lugar de reconocer que tu estas presente. Mis palabras son oración que también escucha el Padre.

Perdóname Señor por mentir y ocultar la verdad, por simular para esconder el daño que provoqué. Cambiar de tema para mirarme libre de deuda. Reñir por tonterías para desviar la atención de mi culpa. Tu los sabes todo, pues estás en todo y siempre presente, ante ti el engaño que realizo es motivo de tu tristeza y misericordia. Como cuando te niego, te olvido, me lleno de soberbia y vanidad. Mis palabras tienen efecto: las que digo y las que encarno con mis acciones. Soy creación de tu Amor y me comporto como si fuera creación de mi mismo. Tu me has hecho semilla de Amor y me has sembrado en esta tierra esperando frutos de Amor. Soy Amor, tu milagro, y sin embargo he decidido por el temor.

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Tu me dices que si maldigo la higuera se secará, si pido que la montaña se mueva al mar , la montaña se hundirá. Me pides que si te doy un espacio para estar contigo sea para orar contigo, que sea dedicado a dialogar contigo.

A ti no se te puede engañar con piel de oveja para ocultar al lobo.

Tu lo sabes todo y quieres que pida. Pero que pida con fe, sin vacilar, sino creyendo que sucederá lo que digo y lo conseguiré.

Por eso nos dices que cuando te pida algo en la oración, crea que ya lo tengo y lo conseguiré. Pedimos para entregar, pues todo es tuyo. Pedimos el milagro para entregar tu expresión de Amor

Pero si no entrego el perdón, el Padre Nuestro no me dará su Perdón.

Señor ayúdame a reconocerte: cuando pronuncio palabra, actúo, pienso o dejo de hacer. pues tu estas siempre presente y me escuchas y me miras y esperas que el Amor que sostiene mi espíritu de frutos de Amor. No permitas que caiga en tentación y líbrame del adversario y su maldad. Te lo pido en Nombre de Jesucristo,

Amén-

Te miro en el relato de San Marcos (11,11-26)

Jesús llegó a Jerusalén y fue al Templo; y después de observarlo todo, como ya era tarde, salió con los Doce hacia Betania.

Al día siguiente, cuando salieron de Betania, Jesús sintió hambre.

Al divisar de lejos una higuera cubierta de hojas, se acercó para ver si encontraba algún fruto, pero no había más que hojas; porque no era la época de los higos.

Dirigiéndose a la higuera, le dijo: “Que nadie más coma de tus frutos”. Y sus discípulos lo oyeron.

Cuando llegaron a Jerusalén, Jesús entró en el Templo y comenzó a echar a los que vendían y compraban en él. Derribó las mesas de los cambistas y los puestos de los vendedores de palomas, y prohibió que transportaran cargas por el Templo.

Y les enseñaba: “¿Acaso no está escrito: Mi Casa será llamada Casa de oración para todas las naciones? Pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones”.

Cuando se enteraron los sumos sacerdotes y los escribas, buscaban la forma de matarlo, porque le tenían miedo, ya que todo el pueblo estaba maravillado de su enseñanza.

Al caer la tarde, Jesús y sus discípulos salieron de la ciudad.

A la mañana siguiente, al pasar otra vez, vieron que la higuera se había secado de raíz.

Pedro, acordándose, dijo a Jesús: “Maestro, la higuera que has maldecido se ha secado”.

Jesús le respondió: “Tengan fe en Dios.

Porque yo les aseguro que si alguien dice a esta montaña: ‘Retírate de ahí y arrójate al mar’, sin vacilar en su interior, sino creyendo que sucederá lo que dice, lo conseguirá.

Por eso les digo: Cuando pidan algo en la oración, crean que ya lo tienen y lo conseguirán.

Y cuando ustedes se pongan de pie para orar, si tienen algo en contra de alguien, perdónenlo, y el Padre que está en el cielo les perdonará también sus faltas”.

Pero si no perdonan, tampoco el Padre que está en el cielo los perdonará a ustedes.

¡Esto es Palabra de Dios!

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